Cómo me diagnosticaron pericarditis y disautonomía (POTS)

La idea de este artículo es, simplemente, compartir ordenadamente qué pruebas y diagnósticos he tenido desde agosto («cuando empezó todo»: puedes leer aquí) hasta noviembre 2020, por si puede darte pistas para abordar tu caso -> ACTUALIZACIÓN (marzo 2021): se trataba de Covid persistente. Lo explico con detalle en mi canal de YouTube: aquí y aquí.

Para que entiendas el porqué de estas pruebas, síntomas y diagnósticos, te pido que leas este texto. En agosto 2020, después de pasar una semana en cama, entre otras cosas, empecé a vivir con muchísimo ahogo, taquicardias al ponerme de pie o hacer algún esfuerzo, presión en el pecho (bajo el pecho izquierdo, hacia el centro del pecho) muchísima fatiga y poca energía, inflamaciones y dolores en partes del cuerpo que antes no me dolían, como el brazo izquierdo, las uniones entre costillas, etc.

Por ello, en un primer momento, me puse en manos de profesionales de la Seguridad Social y, al no conseguir diagnóstico (solo eran ‘nervios’), resultados ni avances, pedí cita con diferentes profesionales privados a través de mi mutua, principalmente cardiólogos e internistas.

Pruebas

  • Electrocardiograma: en 4 meses, me han hecho 4 electrocardiogramas. 3 fueron tumbada (por lo que no se veía nada extraño, ya que mis alteraciones son estando de pie) y 1 de pie. En este último, se vio claramente una taquicardia reactiva de 65 lpm a 98 lpm en pocos segundos, al pasar de posición horizontal a vertical, así como diversas taquicardias (siempre de pie). También se observó, tanto en el electro basal como durante las taquicardias, «P negativas en avL y T negativas en las derivaciones inferiores y laterales».
  • Ecografía doppler: en total, me han hecho dos. Una en septiembre y una en noviembre. En ambas se vio «hiperrefringencia del pericardio con derrame de 4mm alrededor de las secciones derechas», es decir, pericarditis, que consideraron de origen vírico. Por tanto, no hubo evolución positiva de septiembre a noviembre, el líquido sigue ahí y, con ello, las molestias: presión, pinchazos….
  • Holter 24h: en agosto me pusieron un holter de urgencia, después de que me detectaran una taquicardia a 150 lpm durante una visita de control, mientras me medían la saturación de oxígeno en sangre (que era del 98%). En esta prueba, se vieron alteraciones como cadenas de entre 2 y 7 latidos seguidos en algunas ocasiones, tanto bradicardia a 35 lpm como taquicardia a 130 lpm y, además, cambios de frecuencia cardíaca de 50 lpm a 130 lpm en pocos segundos (al incorporarme).
  • Ergometría o prueba de esfuerzo: es muy importante que no os hagan esta prueba sin haber hecho antes una eco. ¿Por qué lo digo? Porque a mí me pasó… En agosto, el cardiólogo me hizo hacer una prueba de esfuerzo sin haberme hecho una eco. La hice en cinta de correr, inclinada hacia arriba. En aquel momento ya tenía la pericarditis, así que esa prueba me reventó. Antes de hacerla, había ido mejorando un poco, pero después ya no me volví a recuperar de las taquicardias, y estuve varias semanas más con ahogo intenso. De todos modos, comprobamos que no había insuficiencia cardíaca, aunque tuvimos que parar la prueba a los 15′ por ahogo.
  • TILT test o prueba de mesa basculante: esta prueba era para comprobar si mis taquicardias al ponerme de pie se debían a bajadas de tensión, pero lo descartamos completamente, Mi tensión estuvo estable durante toda la prueba. Solo bajó ligeramente al aplicarme el nitrato sublingual para provocar un cambio en el cuerpo. Sin embargo, subió de nuevo y no me desmayé. Lo único que tuve fueron taquicardias durante toda la prueba y los resultados alterados del electrocardiograma, como comento más arriba. Por ello, me diagnosticaron síndrome de taquicardia postural ortostática (POTS), un tipo de disautonomía en el que hay que indagar más para ver qué lo ha provocado. El origen, como la pericarditis, puede ser vírico, entre muchos otros.
  • Cardio resonancia magnética: debido a la pericarditis, las taquicardis y mi hiperlaxitud (que también estamos indagando en ello), la internista me pidió esta prueba para ver con todo tipo de detalle el funcionamiento del corazón y, así, descartar cualquier otra patología. El resultado fue: pericarditis de 7mm. Es decir, desde que se inició, no ha remitido ni un poquito.
  • Analíticas: desde agosto me he hecho 4 analíticas. Me han mirado virus (pero vete a buscar exactamente cuál tanto tiempo después, porque no me hicieron caso en su momento, o cuál ha reactivado a cual…) y me han salido alterados indicadores de inflamación, como el cociente A/G del proteinograma, la creatina-cinasa, la proteína catiónica eosinófila, entre otras cosas, que tendrán que analizar e interpretar los médicos correspondientes.
  • Electromiograma de fibra fina o aislada para el sistema nervioso: no es un electromiograma al uso, sino que mi internista (Dr. Herranz, Hospital General de Catalunya) me mandó hacerlo en el Hospital Delfos (Barcelona). Tuve que pagar la prueba aparte (170€), ya que al ser un electromiograma tan específico no entraba por mutua (insisto, en Barcelona hacen electromiogramas de fibra fina en más sitios, pero no es el mismo), pero valió mucho la pena tener el resultado.

¿En qué consiste? Me clavaron dos agujitas en el lateral derecho de la cara (entre la sien y la oreja) que daban estímulos eléctricos a los músculos faciales y me iban clavando una aguja en diferentes fibras de la ceja. El resultado mostró aumentos del jitter y bloqueos en varias fibras = afectación neuromuscular. Es una prueba bastante molesta, no nos vamos a engañar, no vas ahí a dormir, pero yo cerré los ojos, relajé la cara al máximo, desvié la mente a otras cosas… y acabamos en 30′ (si no, puede durar hasta 1h).

Conclusión

El diagnóstico de pericarditis (que puede ser vírica, bacteriana, etc…) y disautonomía (múltiples orígenes diferentes) me ha ayudado a verificar esos síntomas, etiquetarlos y poder demostrarlos, pero no olvidemos que son SÍNTOMAS y, por tanto, seguimos en el camino de buscar orígenes: virus activos, autoinmunidad… -> ACTUALIZACIÓN (marzo 2021): se trataba de Covid persistente. Lo explico aquí y aquí.

Tratamiento natural

Recordad lo que digo siempre, y nunca me cansaré: cada caso es diferente, cada persona es diferente y, por tanto, cada tratamiento tiene que ser personalizado y pautado por el profesional correspondiente. Sin embargo, hice una excepción hablando de suplementación para reforzar el sistema inmune que fue de mucha ayuda para muchos, así que esta vez os hablaré de la parte de ‘extras naturales’ (supervisados por mi psiconeuroinmunóloga -PNIE- y reumatólogo) para ayudar a mi cuerpo a desinflamar. Aquí tenéis todos los suplementos recopilados y a continuación los links a cada uno:

  • EPA + Omega 3 – Tenéis marca Nua de 30 o 90 cápsulas (el que yo usé) o marca Naturitas (muy similar).
  • Selenio liposomal
  • Quinol10 100mg – Formato de 30, 60 o 90 cápsulas

Aprovecho para compartir un poco más sobre este descubrimiento. Ya conocía la marca100% Natural porque he tomado otros suplementos en el pasado, pero a raíz de mis ‘desajustes cardiológicos’ me recomendaron el suplemento Quinol10 para la salud cardiovascular. Os explico un poco:

El ubiquinol es la forma activa de la coenzima Q10. Es una molécula antioxidante que tiene un papel fundamental en la producción de energía. Además, es un complemento alimenticio liposoluble, lo que significa que el cuerpo lo absorbe muy fácilmente. También es importante saber que tomar ubiquinol no impide ni reduce la capacidad del cuerpo de producir su propia coenzima Q10.

Además de para mejorar la salud cardiovascular, hay mucha evidencia científica de otras aplicaciones del ubiquinol en salud deportiva, fertilidad y salud cognitiva. Aquí podéis ver más info.

Tratamiento farmacológico

En muchos casos, también es necesario un tratamiento farmacológico para que la pericarditis se reabsorba. En mi caso, me pautaron antiinflamatorios pero, como no remitía, me tocó tomar un medicamento que me explotó el cuerpo, literalmente. Era colchicina (aquí podéis leer sobre ella), que se da en pericarditis recurrentes o que no remiten… Aunque hay opiniones de todo tipo. Por eso, repito, cada tratamiento debe ser personalizado y, aun así, mi cardióloga no acertó conmigo, ya que tengo una sensibilidad elevada a muchos fármacos.

Los síntomas horribles que a mí me dio a los 2 días de tomarla (paré el tratamiento totalmente al tercer día), fueron los siguientes:

  • Ataques de frío polar y de calor
  • Inflamación de las articulaciones, de las manos, manos y dedos dormidos, y mucho dolor de antebrazos, muñecas y manos
  • Migraña tan fuerte que no podía apoyar la cabeza en la almohada
  • Sensibilidad a la luz
  • Cansancio extremo (48h en la cama)
  • Náuseas y ardor de estómago
  • Heces amarillas (como plátano) y pastosas
  • Orina oscura y turbia
  • Debilidad muscular y dolor
  • Ojos rojos, secos y con ardor
  • Pecas rojas en párpados y pecho
  • Presión en el pecho (bajo el pecho izquierdo y hacia el centro)
  • Eczemas
  • Pequeño bulto de inflamación (confirmado por el reumatólogo con ecografía)
  • Ojo con picor, amarillento y con venas marcadas
  • Rosácea, ojo irritado y eczemas (ojo y ceja)
  • Mancha roja en el párpado (también en el pecho)
  • Dedos inflamados y con mucho dolor
  • Mano inflamada y con mucho dolor articular + calambres en antebrazos y muñecas

Tratamiento para reforzar el sistema inmune

Fuera lo que fuese, tenía toda la pinta de un virus, por sintomatología, duración… y porque un mes antes mi PNIE Esther Perarnau (tenéis info de qué es la psiconeuroinmunología en varios posts de mi blog y vídeos de mi canal de YouTube) me avisó de que parecía que había algún virus activo en mi cuerpo, ya que mis niveles de hierro bajaban incluso con suplementación (es decir, estaban llegando al mínimo dentro de los parámetros aceptados en medicina convencional). Este tema lo revisaremos en profundidad en septiembre con las analíticas serológicas correspondientes, ya que podrían haberse reactivado algunos virus.

El caso es que, viendo mi situación y teniendo claro que había virus implicados, hacía falta reforzar mi sistema inmune, así que, por primera vez en la historia (sin que sirva de precedente) comparto mi tratamiento, ya que es una recomendación general para prevenir el coronavirus que hicieron los PNIE (psiconeuroinmunoendocrinólogos), como Xevi Verdaguer (el equipo con el que me trato) en un artículo especial sobre coronavirus (SARS-CoV-2).

Suplementación

* El Mico-Corio contiene cola de pavo o coriolus versicolor, un hongo que acelera el sistema inmune y tiene propiedades anticancerígenas.

Por otro lado, os comparto algunos tips que me ayudaron muchísimo a respirar mejor y sobrellevar los síntomas:

  • Difusor de aceites esenciales: o ponía en el ambiente, no directamente para inhalar el vapor, ya que si hay afectación pulmonar está desaconsejado y era mejor prevenir. Mi preferido en ese momento fue el aceite esencial de menta del campo.
  • Aceites esenciales antivirales diluidos en aceite vegetal: me untaba la planta de los pies (+ calcetines), el pecho y la espalda antes de ir a dormir. Usaba: – 1-2 gotas de Ravintsara
  • 1-2 gotas de Eucalipto
  • 1-2 gotas de Solución defensas naturales
  • Infusión de Prevengrip de Herbes del Molí + jengibre natural cortado
  • Difusor de aromas Cecotec con aceites esenciales Pranarom
  • Prevengrip de Herbes del Molí

Espero que la información de este post sea útil. Como siempre, es MI EXPERIENCIA y todo debéis consultarlo con vuestro médico o el profesional que lleve vuestro caso. Me alegro infinito de que mi experiencia haya llevado a otras personas con los mismos síntomas a hacerse la prueba y que ellos sí hayan dado positivo. Más que nada para que les crean, les traten y se eviten contagios o secuelas. Yo no puedo saber si fue COVID o no…, pero al menos sabemos que todo fue consecuencia de un virus y no de mi imaginación, como siempre defendí.