Mis síntomas con PCR negativo durante la COVID-19 - Sin histamina
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Mis síntomas con PCR negativo durante la COVID-19

*Este post lo escribí el 23/08 y lo actualicé el 11/09, después de haber pasado por 4 médicos de urgencias y 2 cardiólogos en mes y medio.

Muchos me seguís en Instagram y Facebook y habéis ido viendo lo que viví desde el 29 de julio, el primer día en que me di cuenta de que algo no iba bien. He decidido contar mi experiencia por si puede aportar algo (si tienes síntomas, llama a tu centro médico para explicar tu caso y que valoren un PCR, no te autodiagnostiques ni automediques) y para no olvidar los detalles dentro de unos años. ¡Voy a ello!

Todo empezó el 29 de julio. Hacía unos días que me notaba rara, pero como tenía la regla y hacía muchísimo calor, no le di más importancia. Ese día fue el primero, desde la cuarentena que empezó en marzo, que quedé con 3 amigos muy cercanos para hacer una actividad fuera de casa, un escape room. Estuvimos en todo momento a distancia, con mascarillas y gel hidroalcohólico. Durante el juego (sin implicación física) me sentí muy apurada para llenar los pulmones e incluso tuve que despegar la mascarilla con los dedos para que me entrase más aire. Pensé que se debía a que la mascarilla era de tela, porque los demás llevaban una desechable, y a que por error pusimos más filtros de la cuenta (lo vi al lavarla al día siguiente), ya que eran muy finos y varios juntos parecían uno.

Días más tarde, seguía con molestias al respirar profundo (lo definía como ‘un bloqueo en el pecho‘) y cuando salía a caminar, con mascarilla, por las noches no podía seguir un paso normal, cuando de normal camino muy rápido y soy muy deportista. Tenía que pararme y recuperar el aliento de una manera muy exagerada, incluso sentándome. Pero, de nuevo, pensé que era algo puntual. Jamás pensé en el coronavirus, ya que no había estado en contacto con nadie (mi pareja sí, por su profesión, pero en eso no caí).

Mascarilla de algodón de Made in Kölors@sinhistamina

El 7 de agosto todo empezó a ir a peor, aunque en todo este tiempo yo seguía trabajando desde casa con normalidad, pero llamé al CAP (Centro de Atención Primaria) y al 061 para hacerme las pruebas correspondientes. Mis síntomas eran:

  • Falta de aire pronunciada incluso en reposo. Mejoraba tumbada y empeoraba incorporada
  • Malestar general y muchísimo cansancio, agotamiento
  • Presión muy molesta en el pecho. Los primeros días en el centro, luego pinchazos en lo que parecía el pulmón izquierdo y, más tarde, presión fuerte bajo el pecho izquierdo y hacia el centro, con reflejo en la espalda alta. Este síntoma es el más duradero (a 11/09 aún lo tengo) y, finalmente, un cardiólogo determinó que se debía a una pericarditis que llevaba arrastrando mes y medio, y de la que todavía quedaba líquido visible. Según el cardiólogo, consecuencia de un virus (explico en ‘diagnóstico’).
  • Nariz reseca y taponada, pero sin mucosidad. Llegué a sentir también la garganta como inflamada, sin dolor, como si tuviera algo atascado
  • Mi temperatura habitual (35,5º) estuvo varios días a 36,6º. Para mí supuso que mi piel ardiera, pero tenía pies y manos helados
  • Escalofríos, sobre todo cuando llegaba la noche
  • Notaba una especie de ‘descarga eléctrica‘ por las piernas, como si por mis venas de golpe pasara sangre helada
  • Heces pastosas y amarillas, a veces flotantes. Iba más al baño (de normal, 1-2 veces al día)
  • Dolor de cabeza y sensibilidad leve a la luz (me duró 2 días)
  • Palpitaciones muy intensas y falta de energía al ponerme de pie, lavarme los dientes o, simplemente, ir a buscar algo de comer. Después de hacer cualquiera de esas actividades necesarias de higiene, comer… tenía que tumbarme en la cama a reposar mucho rato para recuperarme. De nuevo, después descubrí que se debía a una pericarditis.
  • Mareo y sensación de irrealidad, sobre todo cuando más me costaba respirar
  • A las 3 semanas: mi ciclo menstrual está desregulado de nuevo y se me cae el pelo muchísimo

El peor día, sin duda, fue el sábado 8 de agosto. Jamás en la vida me había sentido así, parecía que solo me entrara un hilillo de aire en los pulmones y el cansancio era descomunal. Ducharme era como correr una maratón. Llegué a decirle a Miquel que prefería todos aquellos años en que moría de dolor por diarreas (aquí mi historia), ya que eso era mucho menos inutilizante y agotador.

El domingo 9 de agosto me hicieron la prueba de COVID-19 con la técnica PCR y en 24h tuve el resultado: ‘Indetectable por la técnica aplicada‘. Es decir, PCR negativo. Yo seguía muy ahogada, con los síntomas que he descrito y con cada vez más molestias en el pecho y el corazón acelerado. Ese mismo día me llamaron del CAP para visitarme, me hicieron una radiografía pulmonar (sin alteraciones relevantes) y mi saturación de oxígeno era correcta (98%). Aun así, el médico que me atendió pasó la COVID-19 en marzo y entendía perfectamente la sensación que tenía: los pulmones pueden estar perfectos y dar gran sensación de ahogo debido a afectación cardiovascular. De hecho, inicialmente la COVID-19 se consideraba una enfermedad respiratoria y conforme avanzó la pandemia se detectó que su afectación cardiovascular es igual de relevante.

Holter | @sinhistamina

Como tanto los síntomas como su evolución en el tiempo (manifestación durante +1 semana, pico 2-3 días y bajada) encajaban con una infección por coronavirus, el médico me pidió un segundo PCR (también negativo, cosa que era posible por el tiempo que hacía que tenía los síntomas y porque no todos los pacientes manifiestan el virus en las vías altas) y una visita de revisión. En esa visita, durante la comprobación de la oxigenación, me detectaron taquicardia: 150 pulsaciones estando sentada y relajada en consulta. Me hicieron un electrocardiograma al momento (pero, como dije en varias ocasiones, al tumbarme las pulsaciones me volvían a bajar) y me pidieron un holter preferente junto a una analítica de sangre preferente.

En la Seguridad Social no había hora para holter hasta finales de año, ya que el hospital estaba saturado, así que pedí cita con un cardiólogo por mutua. Me pusieron el holter de urgencia el viernes 14, durante 24h, y la ergometría o prueba de esfuerzo el viernes 21.

Diagnóstico y secuelas derivadas

Como decía, nunca supe si era o no COVID, debido al momento en que me hicieron la PCR, pero lo que sí pudimos demostrar mediante pruebas es lo siguiente:

  • Mi corazón se estaba quejando de algo: en los resultados del holter que interpretó un cardiólogo se vieron taquicardias (mi corazón, sin motivo aparente, pasaba de 50 a 130 pulsaciones en 1 segundo y al rato volvía a la normalidad). También había cadenas de 7 latidos seguidos en varios momentos (lo que yo notaba como una metralleta en el pecho) e incluso había alguna parada del corazón de menos de 2″ durmiendo, junto a más taquicardias y bradicardias.
  • Un segundo cardiólogo me hizo una eco de corazón que mostró que lo que yo describía (desde hacía un mes y medio…) como una presión muy intensa y molesta bajo el pecho izquierdo, como una piedra o patata apretada, era una pericarditis. A día 9/09 aún quedaban restos de líquido y recordad que cuando peor estuve fue la primera semana de agosto. Aun así, viendo que mis síntomas seguían presentes, me dio un tratamiento de 10 días y me aconsejó descansar (no andar ni hacer actividad física) durante el mismo tiempo.
  • Según el cardiólogo, la pericarditis se produce por una afectación vírica. Es decir, hay un virus en el cuerpo, el sistema inmune lucha contra él y se lo carga. Una vez muerto, el sistema inmune empieza a atacar al pericardio (la membrana que recubre el corazón) y lo inflama (líquido). ¿Por qué? Según me explicó, se debe a que el virus X y el pericardio comparten proteínas muy similares y el sistema inmunológico las confunde.
  • Un error fue que el primer cardiólogo, sin hacerme eco por la presión en el pecho, me mandó una prueba de esfuerzo solo una semana después de la peor semana de síntomas. Cuando llegué llevaba días sin hacer nada de ejercicio, descansando, y estaba bastante bien, pero al salir estuve 4 días ahogadísima y con taquicardias. Desde entonces, no volví a recuperarme, ya que el esfuerzo en esa prueba fue too much. Ahora entiendo lo que pasó, con el corazón como estaba.
  • Dos semanas después de los peores síntomas, hacia finales de agosto, se me empezó a caer el pelo locamente. En las siguientes fotos se puede apreciar el resultado visible en mi pelo. Lo comparto ya que sé que recuperaré ese pelo, como ya lo hice por otros motivos, y creo que puede dar algunas pistas a otras personas (aunque hay muchos otros motivos de caída de pelo, entre ellos anemia).

Tratamiento para reforzar el sistema inmune

Fuera lo que fuese, tenía toda la pinta de un virus, por sintomatología, duración… y porque un mes antes mi PNIE Esther Perarnau (tenéis info de qué es la psiconeuroinmunología en varios posts de mi blog y vídeos de mi canal de YouTube) me avisó de que parecía que había algún virus activo en mi cuerpo, ya que mis niveles de hierro bajaban incluso con suplementación (es decir, estaban llegando al mínimo dentro de los parámetros aceptados en medicina convencional). Este tema lo revisaremos en profundidad en septiembre con las analíticas serológicas correspondientes, ya que podrían haberse reactivado algunos virus.

El caso es que, viendo mi situación y teniendo claro que había virus implicados, hacía falta reforzar mi sistema inmune, así que, por primera vez en la historia (sin que sirva de precedente) comparto mi tratamiento, ya que es una recomendación general para prevenir el coronavirus que hicieron los PNIE (psiconeuroinmunoendocrinólogos), como Xevi Verdaguer (el equipo con el que me trato) en un artículo especial sobre coronavirus (SARS-CoV-2).

Mi tratamiento para reforzar el sistema inmune

Suplementación

* El Mico-Corio contiene cola de pavo o coriolus versicolor, un hongo que acelera el sistema inmune y tiene propiedades anticancerígenas.

Por otro lado, os comparto algunos tips que me ayudaron muchísimo a respirar mejor y sobrellevar los síntomas:

Espero que la información de este post sea útil. Como siempre, es MI EXPERIENCIA y todo debéis consultarlo con vuestro médico o el profesional que lleve vuestro caso. Me alegro infinito de que mi experiencia haya llevado a otras personas con los mismos síntomas a hacerse la prueba y que ellos sí hayan dado positivo. Más que nada para que les crean, les traten y se eviten contagios o secuelas. Yo no puedo saber si fue COVID o no…, pero al menos sabemos que todo fue consecuencia de un virus y no de mi imaginación, como siempre defendí.

Te leo en comentarios. ¡Un abrazo!

*Extra: escribo ‘la COVID-19’ ya que es la preferencia de la RAE, si bien el masculino también está aceptado.

4 Comments
  • Mari Carmen
    Posted at 13:51h, 24 agosto Responder

    Muchas gracias por compartir tu experiencia. Espero que pronto estés al 100%

    • Sin histamina
      Posted at 11:03h, 25 agosto Responder

      ¡Muchísimas gracias! 🙂

  • Alba
    Posted at 12:59h, 11 septiembre Responder

    Hola, Lorena:

    He de decir que desde que te descubrí por Instagram me “enganchaste” por cómo hablas, escribes y sobre todo, por las cosas tan interesantes que cuentas. Me siento muy identificada contigo en algunas cosas, y espero de verdad, que pronto te recuperes al 100%. Ve contándonos novedades 🙂

    • Sin histamina
      Posted at 18:38h, 11 septiembre Responder

      ¡Hola, Alba! Muchísimas gracias 🙂 Me hace mucha ilusión que te guste lo que comparto. Espero levantar cabeza ya de una vez con este último reposo (que con la tontería, desde marzo he salido de casa real 5 días que no fuera a comprar comida…) y recuperar una salud normal. ¡Un besote!

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